Actividades en familia
Os proponemos diferentes actividades pensadas para hacer en familia según la edad del niño, dentro de casa o al aire libre. Hay gratuitas y otras que pueden suponer una pequeña inversión.
Os animamos a preguntar a los niños qué les apetece porque se puedan implicar en la elección y la actividad se ajuste mejor a sus intereses y necesidades.
Actividades que funcionan muy bien en diversas edades (3 – 12 años)
- Biblioteca Gabriel García Márquez (Barcelona, Sant Martí). Biblioteca pública premiada como una de las mejores bibliotecas públicas del mundo.
- Parque de la Clariana i Espacio de Juego de 0 a 99 años (Barcelona). Gran espacio verde con toboganes y muchos rincones para jugar, incluso con juegos de mesa. Ubicado junto a la Plaza de las Glorias.
- Museo de Ciencias Naturales de Granollers. Museo lleno de curiosidades e incluso con planetario. Entrada gratuita y talleres o actividades familiares por un coste bajo (2-4€).
- Biblioteca del barrio. Cada biblioteca suele tener una hoja de actividades propuestas por el ayuntamiento, gratuitas y dirigidas a diferentes edades. Un montón de oportunidades para aprender y disfrutar!
Edad 3 – 6 años
- Subir al trenecito de un parque (Sabadell- Can Mercader). Actividad donde los más pequeños pueden recorrer el parque subidos a los vagones de trenes históricos, antiguos y modernos. Podéis aprovechar para visitar el parque, jugar, ver los peces y las tortugas y dar una vuelta en tren (3€).
- Cursa-cros de niños. Actividad deportiva que se realiza en los diferentes barrios y parques. Hacer deporte con tu hijo/a fortalece el vínculo, mejora la autoestima y la confianza y deja una vivencia positiva para el recuerdo.
- Plastilina casera. Con harina, agua, aceite, sal y unas gotas de colorante alimentario podemos hacer plastilina casera paso a paso. Solo hay que mezclar los ingredientes (primero calentando el agua), añadir el aceite, remover y después incorporar una taza de harina y media de sal. Removemos bien y tendremos una plastilina casera que nos puede ayudar a relajarnos y a concentrarnos mejor.
Edad 6 – 9 años
- Ir al mirador del Prat y ver los aviones salir o llegar. Ver como aterrizan y se elevan los aviones es una actividad lúdica y de aprendizaje. Podemos hablar de los aviones y también recordar donde hemos ido y donde nos gustaría viajar.
- Día de hotel a casa. Un día los adultos proponemos que elijan qué querrán almorzar y se lo preparamos y se lo llevamos a la cama, como en un hotel. Otro día, lo hacen ellos para nosotros (con acompañamiento), para poner en valor que la cura de la relación es importante.
Edad 9 – 12 años
- Ir a ver los cerezos en flor y con cerezas (por ejemplo en Sant Climent de Llobregat; Lleida). Dar un paseo por el bosque y los campos de árboles frutales para ver sus flores y como van creciente y madurando los frutos. Nos ayuda a hablar del sector primario, de la alimentación y de ver como llegan al mercado los alimentos que comemos.
- Crear un logo familiar. Un momento para crear, dibujar y pintar un logo con un eslogan que represente a la familia. Es una actividad para fortalecer el vínculo y el sentimiento de pertenencia. También se puede aprovechar para hablar de la historia de la familia o recordar buenos momentos.
- Ir al mirador del Prat y ver los aviones salir o llegar. Ver como aterrizan y salen los aviones es una actividad lúdica y de aprendizaje. Podemos hablar de los aviones y también recordar donde hemos ido y donde nos gustaría viajar.
- Preguntar a diferentes familiares como era la escuela cuando eran pequeños. Generar un espacio de diálogo entre diferentes generaciones siempre es rico. No hay que ser todos presentes, también lo podemos hacer a través del teléfono o el ordenador.
- Limpieza de espacios naturales y/o voluntariado medioambiental. Tanto en la montaña como la playa, es una oportunidad para inculcar valores ecológicos, de respeto y aprecio por la naturaleza y la diversidad de especies. Diferentes asociaciones ofrecen iniciativas (por ejemplo, limpiezas de playas y bosques): Adenc (Sabadell y Terrassa), Club Natación Barcelona (Barceloneta) o diferentes ayuntamientos, sobre todo los próximos en Collserola o en el Garraf.
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El proyecto colectivo como elemento motivador
Cuando somos un equipo en la escuela
Participar en proyectos colectivos genera en los niños muchos beneficios, favorece el desarrollo de habilidades sociales, emocionales y cognitivas, e incrementa su motivación para aprender y crear.
Un proyecto compartido despierta en el niño un interés y una motivación frutos de la pertenencia, de ser parte de este grupo con la importancia de tener un objetivo común, y de sentirse útil para lograrlo.
Somos seres sociales, y tanto el hecho de hacer en grupo como el de construir y crear, nos produce satisfacción. Por lo tanto, cuando juntamos las dos cosas en un proyecto comunitario tenemos la fuerza del grupo al servicio de la persona y la fuerza de la persona al servicio del grupo. De este modo, se incentiva la motivación para hacer, para aprender, para crear y por el bien de la comunidad, aspectos que llevan a disfrutar de lo que hacemos y más todavía, a un sentido de plenitud.
Cuando en la escuela los niños trabajan en equipo ponen en juego una serie de habilidades que serán útiles en sí mismas por la proyección a la sociedad. El hecho de interaccionar con unos objetivos claros a lograr, les dará herramientas para relacionarse y favorecerá la capacidad de escuchar y aceptar diferentes opiniones, de debatir, de argumentar, de dar valor a sus ideas, de llegar al consenso, de crear conjuntamente, de exponer, de planificar, de organizar, capacidad de razonamiento, el pensamiento crítico…
Durante el proceso, los niños se enfrentan a retos y aprenden a resolver dificultades que van surgiendo en el proceso y logran una actitud cooperativa y no competitiva, aprendiendo a aprovechar la diferencia, la riqueza de cada cual. Descubren que su papel es importante y tienen en cuenta a los otros favoreciendo su compromiso. Se hacen responsables de su tarea incidiendo directamente en su autonomía y autoestima.
Trasladamos el concepto “somos un equipo” a casa
Un niño conoce qué es un equipo gracias a un cuento, unos dibujos o un deporte, como puede ser un equipo de fútbol. Sabe que cada jugadora desarrolla su rol y cuando la defensa, la delantera y la portera están en su lugar, pendientes de la pelota y de sus compañeras, es cuando pueden marcar gol.
A partir de una metáfora próxima al niño, podemos trasladar la idea de que “en casa somos un equipo”. Cuando el niño vive esta idea, la educación en los hábitos y las responsabilidades se convierte en una experiencia compartida: se siente implicado en el funcionamiento de la familia y en su propio proceso educativo.
El niño entiende que nos implicamos en el funcionamiento del hogar para que el engranaje funcione, y cada cual hace lo que le corresponde según su etapa evolutiva. Esta idea promueve una vivencia de construir juntos, de trabajar unidos por objetivos comunes.
Esto contrasta con el modelo en el que los niños crecen pensando que los adultos hacen y ellos van preguntando y reciben. Cuando el niño se siente escuchado, siente que su aportación es valorada, la implicación y la motivación surge de manera natural. De este modo, crece siendo consciente de su propio proceso de aprendizaje de sus avances y de sus retos.
En este proyecto común, los adultos podemos ayudarlos a ver qué pueden hacer, qué pueden aprender y que quizás podrán hacer más adelante.
Algunos ejemplos pueden ser:
- pintar juntos una pared de la habitación y decidir el color (entre opciones adecuadas),
- llevar los pañales a la basura,
- construir algo juntos,
- hacer una receta o un recetario,
- remodelar la habitación,
- crear un álbum familiar,
- hacer un huerto o planificar una salida familiar.
En la familia, compartimos y celebramos tanto los éxitos individuales como los colectivos, y disfrutamos de lo que conseguimos juntos. Uno de los rasgos más bonitos del trabajo en equipo es la confianza: saber que cada cual hará su parte y que todo el mundo estará dispuesto a echar una mano cuando haga falta. Francesco Tonucci, pedagogo y dibujante (Italia 1941), en su libro “la Ciudad de los niños” y todos los proyectos que desarrolla, fomenta la participación de los niños en la vida pública y lo hace pensando en dos aspectos:
- Si hacemos las ciudades amables para los niños serán más amables para todo el mundo.
- Los niños pueden hacer aportaciones (y lo hacen cuando ven que hay una persona que se interesa).
Cuando el niño ve que su aportación es acogida se siente útil, escuchado, favorece su autoestima porque su opinión es considerada y que su demanda es validada. En definitiva, el trabajo en equipo es tan bueno por el trabajo en sí mismo como por el bienestar que genera en las personas.
Un artículo de:
Mireia Planells (técnica programa Komtü)


