Una buena partida no solo sirve para pasar un buen rato. Mientras jugamos, los niños y niñas aprenden a esperar, a perder, a ganar con respeto, a negociar, a pensar, a comunicarse y a cooperar. Y los adultos tenemos una oportunidad privilegiada para compartir tiempo de calidad, reír juntos, generar complicidad y crear recuerdos que a menudo perduran mucho más que el mismo juego. 

Estos juegos tienen un valor añadido muy interesante: demuestran que no hay que comprar nada ni preparar grandes actividades para disfrutar en familia. Solo hace falta un rato compartido, ganas de jugar y dejar que la imaginación haga el resto. A menudo son estos momentos espontáneos los que se recuerdan con más afecto. 

También son un buen entretenimiento en momentos no planificados, cuando tenemos que pasar un momento de espera, por ejemplo, en el médico, el coche, el transporte público, etc. 

A continuación, os proponemos una compilación de juegos que casi todo el mundo conoce, pero que merece la pena tener a mano para aquellos momentos de aburrimiento o, simplemente, para disfrutar de un buen rato compartido.

Veo, veo

¿De qué va? Un jugador/a piensa un objeto que ve y da una pista («Veo, veo… una cosita que empieza por la letra…». La versión para los más pequeños es “Veo veo…una cosita de color…”). El resto tienen que adivinar de qué objeto se trata. Y él/ella solo puede ir respondiendo sí o no.
¿Por qué lo recomendamos? Estimula la observación, el vocabulario y la atención, especialmente con los más pequeños. 

¿Quién soy?

¿De qué va? Cada jugador lleva enganchado en la frente un post-it con el nombre de un personaje, un animal o un objeto que otra persona le ha enganchado. El jugador tiene que adivinar quién o qué es, haciendo preguntas que solo se pueden responder con «sí» o «no».
¿Por qué lo recomendamos? Favorece el razonamiento deductivo, la formulación de preguntas y el humor compartido.

Cadena de historias

¿De qué va? Una persona empieza una historia con una frase y cada participante añade una nueva hasta crear un relato muy original.
¿Por qué lo recomendamos? Desarrolla la creatividad, la expresión oral y la escucha activa.

Mímica

¿De qué va? Sin hablar, hay que representar una palabra, un animal, una profesión, una película o cualquier otra categoría para que los otros lo adivinen. Se puede jugar individualmente o por equipos.
¿Por qué lo recomendamos? Fomenta la expresión corporal, la desinhibición y las risas.

Furor 

¿De qué va? Inspirado en el conocido concurso de televisión, se forman dos equipos que se enfrentan en diferentes pruebas musicales: continuar la letra de una canción, identificarla con solo unos segundos de melodía, cantar canciones que contengan un término determinado (por ejemplo, la palabra amor, sol, mar, amistad,…) o interpretar una canción porque el otro equipo lo adivine.

¿Por qué lo recomendamos? Es un juego muy dinámico que genera risas, complicidad y participación de todas las edades. Además de trabajar la memoria y la atención, crea un espacio ideal para compartir gustos musicales, descubrir canciones de otras generaciones y disfrutar juntos sin importar quién canta mejor.

Escape room casero 

¿De qué va? Con enigmas, pistas y pequeños retos, los participantes tienen que resolver un misterio o encontrar un objeto antes de que se acabe el tiempo.  
¿Por qué lo recomendamos? Desarrolla el pensamiento lógico, la cooperación y la capacidad de planificar.

Hundir la flota

¿De qué va? Cada jugador dibuja en un papel dos cuadrículas de 10 × 10. En una coloca, de manera secreta, su flota (barcos de diferentes medidas) en posición horizontal o vertical, sin que se toquen. Por turnos, los jugadores dicen una coordenada (por ejemplo, B-6) para intentar encontrar los barcos del otro. El adversario responde «agua», «tocado» o «hundido», y cada jugador va anotando los aciertos y errores a su segunda cuadrícula. Gana quién consigue hundir toda la flota rival.

¿Por qué lo recomendamos? Es un juego sencillo que solo necesita papel y lápiz, pero que pone en práctica habilidades como la planificación, la orientación espacial, el razonamiento lógico y la memoria. Además, invita a pensar estrategias, anticipar los movimientos del otro y aprender que, a veces, la paciencia es la mejor aliada.

La frase maldita

¿De qué va? El primer jugador dice una palabra. El siguiente lo tiene que repetir y añadir otra. Cada participante tiene que recordar toda la frase en el orden correcto e incorporar una palabra nueva. El reto es ver hasta dónde llega la memoria… y acabar construyendo frases tan absurdas como divertidas.
¿Por qué lo recomendamos? Ejercita la memoria, la atención sostenida, el lenguaje y la concentración, a la vez que despierta muchas risas.

Palabras encadenadas 

¿De qué va? Cada palabra tiene que empezar por la última sílaba o letra de la palabra anterior (por ejemplo: casa → zapato → naranja…).
¿Por qué lo recomendamos? Enriquece el vocabulario, favorece la agilidad mental y es fácil de adaptar a cualquier edad.

Las 20 preguntas

¿De qué va? Un jugador piensa un objeto, una persona o un animal, y el resto disponen de hasta veinte preguntas de respuesta «sí» o «no» para descubrir qué es.
¿Por qué lo recomendamos? Desarrolla la capacidad de formular buenas preguntas, deducir información y razonar.

El teléfono

¿De qué va? Los participantes se sientan en círculo o en fila. El primer jugador piensa una frase y la cuchichea, muy flojo, en la oreja del siguiente. Este lo tiene que repetir exactamente igual al siguiente participante, y así sucesivamente hasta llegar a la última persona. Al final, esta dice en voz alta el mensaje que ha recibido y se compara con la frase original. Las diferencias suelen ser tan inesperadas como divertidas.

¿Por qué lo recomendamos? Ayuda a tomar conciencia de la importancia de escuchar con atención y de comunicarse con claridad. Es una manera lúdica de descubrir cómo los mensajes se pueden transformar cuando pasan de persona en persona, a la vez que se trabajan la memoria auditiva, la concentración y la escucha activa.

El Juego de los disparates

¿De qué va? Hacemos un círculo y, de uno en uno, consecutivamente, le hago a la persona de mi derecha una pregunta random (por ej.: ¿para qué sirve un bolígrafo?, ¿para qué sirve comer verdura?, etc.) y espero que me diga una respuesta. Todo el mundo hace una pregunta a la persona de su derecha y espera la respuesta. Al acabar, el primero que ha empezado dice: «Por aquí me han preguntado… (diciendo la pregunta que le habían hecho) y por aquí me han respondido… (diciendo la respuesta que le han dado por el otro lado a su pregunta).

¿Por qué lo recomendamos? Porque se pasa un rato muy divertido, el placer de dejar que los niños digan tonterías y despertar su imaginación para pensar preguntas cada vez más divertidas.

Categorías 

¿De qué va? Antes de empezar, se escogen varias categorías (animales, frutas, países, deportes, personajes de cuentos, películas, comidas…). Cada cual en su papel tiene que hacer tantas columnas como categorías. Se elige al azar una letra y, durante un tiempo determinado (1 minuto, 2 minutos…), los participantes tienen que pensar un elemento de cada categoría que empiece por la letra escogida. El turno finaliza cuando se acaba el tiempo. Las palabras se puntúan de la siguiente manera: 5 puntos si está repetida con alguno otro jugador, 10 puntos si no se repite y 20 puntos si eres el único que ha dicho palabra en aquella categoría.
¿Por qué lo recomendamos? Estimula la memoria, el vocabulario y la rapidez de pensamiento.

Piedra, papel o tijera 

¿De qué va? El juego clásico, pero se pueden añadir nuevas variantes como convertirlo en un torneo familiar por equipos.
¿Por qué lo recomendamos? Es sencillo, rápido e ideal para empezar un rato de juego con buen humor.

Con este listado de juegos deseamos que paséis muy buenas ratos con vuestros hijos e hijas. Una recomendación: no hay que jugar durante horas. Con veinte o treinta minutos, un par de tardes en la semana, hay bastante porque el juego se convierta en un hábito familiar que refuerza los vínculos y llena la casa de conversaciones y complicidades.

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